lunes 15 de junio de 2009
Los seres que se abren al vacío y otros trabajos de Antoni Caimari

Esculturas en Galería Coll

La mayoría de sus esculturas representan seres que se abren al vacío, como si para flotar necesitaran eliminar del espacio todo lo superfluo, despojando a la materia de su peso para convertirse en formas casi aéreas.

Calamar, Pájaro violín, Libélula o Estructura espacial, son algunas de estas obras trabajadas con metal, principalmente hierro soldado, en las que acostumbra a ensamblar elementos usados del mundo rural, como pueden ser ruedas de carro, tuberías de riego o canjilones de noria. La mezcla da como resultado un tipo de escultura orgánica, que nos traslada al mundo del futuro, a un territorio híbrido habitado por animales y vegetales máquina. En muchas de sus creaciones, es como si el óxido de los objetos y materiales de desecho hubiese mutado y adquiriera vida propia, convirtiendo los vestigios en extraños seres biomorfos que se elevan en un equilibrio dinámico. Muchas de las piezas que parecen levitar.

Sus primeros trabajos se remontan al año 1989, cuando comenzó a realizar esculturas cinéticas, al estilo del artista suizo Jean Tinguely, en las que combinaba el movimiento y el happening, involucrando al espectador en su obra. En esta primera etapa, Caimari realizó una serie de piezas cinéticas sobre el mundo infantil, destinada a las Naciones Unidas y un conjunto, llamado Planetario, sobre el movimiento del sistema solar. Posteriormente comenzó a integrar en sus creaciones el mundo de la informática y de la tecnología, y así surgieron proyectos como "Centrifuga", en el que un gran ordenador construido con piezas de deshecho simulaba ser una maquina del tiempo. La estructura funcionaba como una computadora, y al tiempo que giraba en su parte externa, en el interior disponía de conexión a Internet, como una forma metafórica de paso a otra dimensión.
El biomorfismo, el movimiento y la transformación de los materiales, han estado y continúan presentes en mayor o menor grado en toda su obra. En sus comienzos realizó esculturas cinéticas, en muchas ocasiones de carácter lúdico, como una gallina que se paseaba interactuando entre el público; posteriormente las piezas se han quedado estáticas, pero aunque físicamente permanezcan quietas, su composición tiende al movimiento.
Los engendros, los seres híbridos, la amalgama del pasado y el futuro son temas recurrentes, que aparecen de una u otra forma en sus creaciones. El ciclo se completa y vuelve al origen. Caimari explica que sus esculturas más recientes siguen una línea que comenzó en el año 93 con “Bestiari” y continuó a finales de los 90 con “Essers” o el “Arca de Noe”, y no descarta, en el futuro, volver a incorporar el movimiento en algunas de sus piezas.

Elena Soto

Galería Delfos
Pintura,fotografía y vídeo

Antoni Caimari (Sa Pobla, 1976)

Esculturas en la Galería Coll Aguilar. Call, 4 (Esquina Santa Clara)
Pintura y Fotografía en la Galería Delfos. Sant Alonso, 12 A bajos
Inaguración dia 18 a las 20:00 horas
Del 18 de Junio al 12 de Julio de 2009

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Antonio Caimari Caldes

(Esculturas)

Exposición del 18 de Junio al 12 Julio 2009

Inauguración: Día 18 de junio a las 20'00 h.

DOS NUEVAS EXPOSICIONES DEL POLIFACETICO ANTONI CAIMARI CALDES (Sa Pobla 1976) EN EL CASCO ANTIGUO DE PALMA

Las obras de este inspirado autor se pueden ver simultáneamente en dos recintos muy cercanos situados en la zona antigua de Palma.

En una de ellas (Galería Coll Aguilar), se exhiben unas originales esculturas de ondulados acentos rítmicos que sorprenden al espectador por la peculiar estética y el sortilegio que flota dentro de las formas.

Su producción tuvo, en un principio, el padrinazgo de artistas esenciales como Jean Tinguely y David Smith. De rotunda presencia y naturalidad plástica, estas construcciones - algunas de grandes dimensiones son permanentes en la Plaza del Mercat (Sa Pobla), Plaza de Samola (Manacor), Fundación ACA (Búger) y la perteneciente al Museo de Arte Contemporáneo (Can Planes)– demuestran la capacidad de crear con una amplia diversidad material y emotiva.

En la muestra de pintura, (Galería Delfos) late con fuerza el impulso hacedor en obras vibrantes y comprensibles pese a su solución abstracta porque están dictadas por el aliento del alma, y ésta es común a todos.

En la representación fotográfica, se manifiesta con una importante carga erótica acentuada por la densa iluminación y que invita a codiciar esos cuerpos cuya morbidez ha exacerbado, en principio, los sentidos y la pasión del artista.

Por último, un video de sugerente contenido, muestra una factura distinta a todo lo que vemos comúnmente. Las imágenes demuestran, sin necesidad de exégesis, la constante y obstinada búsqueda de la belleza.

Este agudo y febril artífice, activo desde hace casi dos décadas, es sin duda, uno de los más auténticos y prolíficos creadores de la actualidad plástica.

Víctor Saúl